La vida del primer deportista colombiano que desfiló, aunque de manera no oficial en unos Juegos Olímpicos, transcurrió como buen atleta: a toda velocidad. A los 18 años se fue de la casa para ser independiente; a los 22 participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, USA; a los 24 fue diplomático; a los 26 comenzó su tarea como profesor de Educación Física; a los 28 perteneció a las juventudes nazis, y a los 36 murió, luego de una fulminante enfermedad.

Por Alberto Galvis Ramírez

Periodista e historiador

No fue un deportista triunfador. Tuvo además una corta carrera como atleta. También murió joven. Pero se inmortalizó, porque en contra de las propias reglas del Comité Olímpico Internacional, COI, participó en unos Juegos Olímpicos sin que existiera en Colombia un comité nacional afiliado.

Esto fue obra de su perseverancia, la que le da el carácter de “adelantado” a la historia de Colombia, porque cuando ocurrió su hazaña, aún faltaban cuatro años para que nuestro país perteneciera al movimiento olímpico internacional.

A comienzos del siglo XX, los esposos Alfredo Perry, inglés, y Lola Villate, española, quienes residían en Inglaterra llegaron a Colombia y se radicaron en inmediaciones de la población boyacense de Samacá, en donde se dedicaron a la explotación de minas de carbón, actividad que les brindó un buen estatus social y económico.

Jorge Perry Villate nació en 1910 y durante su niñez recibió los cuidados de una familia de buena posición económica. Cuando estuvo en edad de estudiar fue enviado por sus padres a Tunja, en donde cursó primaria y secundaria, en el Colegio Boyacá, y se aficionó a la literatura y a la práctica del atletismo.

La rebeldía y el sueño de los Olímpicos

Cuando tenía 18 años, el joven Perry se rebeló en contra de la disciplina establecida por sus padres y partió para Bogotá, con el fin de ser independiente y de continuar sus entrenamientos de atletismo, en una ciudad que ya contaba con alguna actividad.

Inicialmente se vinculó a los Ferrocarriles Nacionales de Colombia como trabajador, en labores de oficina que cumplía en jornadas que comenzaban a las 9:00 de la mañana y terminaban a las 5:00 de la tarde. En las madrugadas, Perry Villate salía a las calles de Bogotá para entrenar atletismo, acompañado de corredores tan jóvenes como él, que tenían secretas ilusiones de triunfar en un deporte aún no organizado.

En 1928 pensó por primera vez en participar en unos Juegos Olímpicos, meta que consiguió cuatro años después, tal como lo relatamos en este capítulo.

Una vez finalizado el evento, Perry Villate regresó al país, pero al poco tiempo volvió a Estados Unidos, para asistir a un curso de Educación Física.

En 1934 fue nombrado Vicecónsul de Colombia en Los Ángeles, cargo que desempeñó durante dos años, con un salario mensual de 25 dólares.

Durante su estadía vivió un corto episodio de amor y dolor. Se enamoró de Raquel de los Ríos, hija del cónsul de Chile, con quien alcanzó a hacer planes de matrimonio. Cuando estaba más perdidamente enamorado, la joven murió de manera repentina.

Pionero del fútbol americano

En 1936 regresó a Colombia y trabajó durante dos años como profesor de Educación Física en el Gimnasio Moderno, de Bogotá, uno de los más prestigiosos establecimientos educativos del país, mientras continuaba las prácticas del atletismo, que alternaba con las de fútbol, su segunda pasión.

En una actividad extraña para los colombianos en esa época, también fue pionero Perry Villate. Ese mismo año organizó en el Gimnasio Moderno, el primer partido de fútbol americano jugado en Colombia.

En 1937 dejó definitivamente la práctica del atletismo, pero continuó como entrenador.

En 1938, un año antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial viajó como boy scout a un intercambio a Alemania y se enroló en las juventudes nazis que apoyaban al dictador Adolfo Hitler, quien estaba a punto de desatar la Segunda Guerra Mundial. Durante algunos meses, Perry Villate perteneció a grupos paramilitares que defendían la causa nazi, aunque nunca salió de un campo de entrenamiento. Una vez de regreso a Colombia explicaría que las razones de su vinculación a las actividades nazis había obedecido al deseo de continuar la ejercitación física y la disciplina, dos valores que él había visto muy desarrollados en las huestes de los jóvenes seguidores de Hitler.

Una muerte prematura

La vida de este pionero del deporte terminó de manera abrupta y cuando apenas tenía 36 años de edad. El 21 de diciembre de 1946, Jorge Perry Villate viajó en motocicleta de Bogotá a Samacá, Boyacá, con la intención de pasar las vacaciones de fin de año con su familia. Pocos kilómetros antes de llegar sufrió un desmayo y rodó al piso, con su motocicleta.

Unos campesinos que lo conocían lo recogieron y lo llevaron hasta la casa de sus padres, en donde permaneció inconciente hasta el 25 de diciembre, cuando fue trasladado en ambulancia a Bogotá, para ser internado en el Hospital San José.

Luego de la práctica de los exámenes respectivos le fue diagnosticada pulmonía en avanzado estado. Jorge Perry Villate, el pionero extraoficial de Colombia en unos Juegos Olímpicos, falleció el 29 de diciembre de 1946, sin recuperar el conocimiento perdido ocho días antes.