Era apenas una niña, tenía 15 años, cuando se volvió estrella del deporte. Y era apenas una anciana, tenía 77 años, cuando dejó su segunda pasión, para irse definitivamente de este mundo.

Por Alberto Galvis Ramírez

Periodista e historiador

Cecilia Navarrete siempre tuvo la edad de lo que amó. Y porque amó el deporte fue una alegre, simpática y conversadora jovencita, hasta el último de sus días. “Tengo un equipo de muchachas”, decía con orgullo, a sus 77 años. Esas muchachas eran Blanca Rubiano, Dolly Delgado, Lucía Ardila, Aída Garcés, Anita Correal, Gedma Rodríguez, Cecilia Ardila y Carmen de Arenas, en los años ochenta, todas ancianas como ella, pero llenas de juventud y vitalidad para jugar baloncesto, deporte del que se habían enamorado 50 años antes.

Cecilia Navarrete González nació en Bogotá, el 30 de diciembre de 1923, en el hogar de Leonidas Navarrete y Rosa González. Fueron sus hermanos Hernando, Emma, Lilia, Leonidas, Lucy y Beatriz.

Conoció el atletismo por su hermano mayor, Hernando, quien en 1936 empezó a triunfar en las incipientes competencias de Bogotá y formó parte del primer seleccionado colombiano que participó en unos juegos olímpicos, los de Berlín, en 1936. Al año siguiente, la pequeña hermana de 13 años empezó a frecuentar la “pista” de atletismo del Parque Nacional, que era una recta de tierra de 100 metros, que servía para que los pocos interesados en este deporte corrieran, aunque sin ninguna orientación.

El trono, por un helado

En agosto de 1938, Cecilia Navarrete formó parte del seleccionado colombiano que participó en los I Juegos Bolivarianos, propuestos e impulsados por Alberto Nariño Cheyne.

La atleta bogotana ganó tres medallas de oro y se consagró como la mejor de los juegos. Como recompensa por sus títulos, la campeona colombiana recibió… un helado, porque las medallas se habían acabado.

“Nunca supe el porqué, pero lo cierto es que no recibí la medalla y siempre decían que después me la darían. En realidad fue una lástima, pero yo no le daba mucha importancia a eso. Muchos años más tarde, recibí una medalla en conmemoración de ese triunfo -que me entregó Hugo Escobar Sierra- y luego la Cruz de Oro del Mérito Deportivo, que me otorgó Coldeportes. Gané muchísimas medallas, creo que un poco más de 100, pero nunca recibí la de los bolivarianos”5.

Desde entonces, Cecilia Navarrete fue deportista, sin importar condiciones ni edad. Su vida atlética activa duró 13 años, hasta el retiro en 1951. Durante ese tiempo ganó varias veces los títulos nacionales de 50, 100 y 200 metros planos y concurrió a varios juegos bolivarianos y centroamericanos. Su carrera atlética la cerró en los VI Juegos Nacionales celebrados en Santa Marta, en 1950.

La mejor, también en baloncesto

En esos años de intensa actividad, Cecilia Navarrete también jugó la segunda pasión de su vida, el baloncesto, que se convirtió en su principal deporte, una vez se alejó de las pistas.

En 1940 formó parte del equipo Incógnito, el más famoso del baloncesto femenino colombiano de esos comienzos, del cual dependían las selecciones de Bogotá a los torneos nacionales. Ese conjunto realizó en Ecuador, una recordada gira internacional.

En 1946 integró el seleccionado colombiano que terminó quinto en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Barranquilla. En esa oportunidad conformaron el conjunto Aurora Garzón, Aura Orozco, Blanca Castañeda, Rosalba Correa, Soledad Barrera, Esther Oliva, Julia Realez, Alicia Correa, Luz A. Gómez y Lola Escobar, bajo la dirección de Margarita Miller.

En 1950, comienza para Cecilia Navarrete una seguidilla de títulos nacionales, que convierten a Cundinamarca en la máxima potencia del baloncesto femenino.

El baloncesto, hasta el final

Diez años más estuvo Cecilia Navarrete en el baloncesto de primera categoría en la Liga de Cundinamarca, pero ya sin obtener las figuraciones anteriores. En 1962, casi todo el grupo que venía actuando para el equipo Piratas femenino se retiró, por los compromisos familiares y profesionales de sus integrantes. La mayoría, sin embargo, continuó jugando casi todos los días, lo que les permitió en agosto de 1985, conformar la delegación basquetera de Colombia que participó en la Primera Olimpíada Mundial Senior Master, bajo la dirección de Gerardo Hernández. Integraron la nómina: Cecilia Navarrete, Ana Correal, Beatriz Méndez de Uribe, Dolly Delgado, Gedma Rodríguez, Aída Garcés, Cecilia Vivas, Pachita Zabala, Concepción Huertas, Rosa Espitia y Ana Morantes.

Al final de la contienda, el representativo de Canadá fue el campeón, mientras el combinado colombiano ocupó la segunda posición. Fue esta la primera hazaña Senior Master de este deporte en la historia nacional.

Sólo perdió ante la muerte

Tal actuación le hace merecedor al club Piratas de la Pirámide al Mérito del Proyecto Excelencia de Coldeportes Nacional, otorgado por la resolución 001465, del 4 de agosto de 1986.

Desde entonces, Blanca Rubiano, Dolly Delgado, Lucila Ardila, Aída Garcés, Anita Correal, Gedma Rodríguez, Cecilia Ardila, Carmen de Arenas y la más famosa de todas, Cecilia Navarrete, se enfrentaron a la vejez con un balón de baloncesto, que les hizo ese temido tránsito menos penoso y hasta placentero, porque nunca, y menos La Morochita, perdieron el buen genio.

A pesar de la alegría que siempre irradió; no obstante el optimismo que la acompañaba todos los días; a pesar de su espíritu inmortal, Cecilia Navarrete perdió una corta, pero penosa carrera contra la muerte. El 24 de abril del año 2001 falleció en la Clínica El Bosque, a causa de un paro cardio-respiratorio.


5 NAVARRETE, Cecilia, entrevista, en 1988.